| Tesis Doctorales de la Universidad de Alcalá |
| EVOLUCIÓN CLÍNICA Y EPIDEMIOLÓGICA DEL COVID-19: ANÁLISIS DE FACTORES DE RIESGO, COINFECCIONES Y SECUELAS PERSISTENTES | | Autor/a | Rescalvo Casas, Carlos | | Departamento | Biomedicina y Biotecnología | | Director/a | Lledó García, Lourdes | | Codirector/a | Pérez Tanoira, Ramón | | Fecha de depósito | 13-01-2026 | | Periodo de exposición pública | 13 a 27 de enero de 2026 | | Fecha de defensa | Sin especificar | | Modalidad | Presencial | | Programa | Ciencias de la Salud (RD 99/2011) | | Mención internacional | Solicitada | | Resumen | El virus del SARS-CoV-2 produce la enfermedad de COVID-19 causando una pandemia en marzo de 2020 cuyo impacto afecta a nivel sanitario, económico y social. Pertenece a la familia Coronaviridae dentro del orden de los Nidovirales y su material genético está compuesto por ARN de cadena sencilla positiva. La transmisión se hace principalmente por vía aérea de persona a persona. La evolución de la enfermedad, desde pacientes asintomáticos hasta pacientes graves, mortalidad o persistencia de la enfermedad depende de una serie de factores tales como la edad avanzada, género, comorbilidades, vacunación, coinfecciones y más. Estas variables intrínsecas y otras extrínsecas pueden tener un papel fundamental en el mantenimiento de los síntomas asociados a la enfermedad durante largos periodos de tiempo generando lo que se conoce como COVID persistente. En el primer análisis, centrado en el inicio de la pandemia (marzo de 2020), se registró una mortalidad del 32,9%. Los factores predictores de fallecimiento incluyeron la edad mayor de 65 años, una alta carga viral, enfermedades cardiovasculares, linfopenia y niveles elevados de lactato deshidrogenasa (LDH), siendo la neumonía y la disnea los síntomas más letales. En el seguimiento a dos años, se determinó que la enfermedad pulmonar crónica (EPOC), la disnea, valores altos de LDH y niveles bajos de dímero D se relacionan con el desarrollo de COVID persistente. El segundo estudio reveló que, aunque la gravedad clínica fue superior en 2020, las coinfecciones prolongaron la estancia hospitalaria en ambas cohortes. En 2021, las coinfecciones no respiratorias fueron más prevalentes y determinantes para la mortalidad. Además, se observó que el uso de cefalosporinas se correlacionó con un aumento de infecciones graves por Enterococcus. Tanto la coinfección como la reinfección se identificaron como factores que aumentan el riesgo de padecer COVID persistente. La investigación específica sobre COVID persistente en la población española halló una prevalencia del 14,3%. Los análisis identificaron el sexo femenino, la EPOC y síntomas agudos como anosmia y disnea como factores de riesgo clave. Respecto a la vacunación, los esquemas mixtos presentaron un riesgo mayor en comparación con las pautas exclusivas de Pfizer. Finalmente, el estudio sobre la población danesa mostró que un 41,9% de los participantes sufrió dolor persistente (más de tres meses), asociándose significativamente a la edad avanzada y al sexo femenino, mientras que un mayor número de vacunas previas a la infección actuó como un factor protector. |
|